Hace mucho que no hacía esto de estar despierto a las 3 de la mañana en mi cuarto, disfrutando del frío de la noche y su silencio. Como estoy en una zona céntrica de la ciudad, siempre hay movimiento. Gente, carros, puestos ambulantes, ruido. Por eso se me hacen tan agradables estos momentos de noche cuando allá afuera mágicamente no se escucha ningún sonido. Si acaso, algún coche desvelado que pasa tranquilamente en dirección a su casa o a la siguiente fiesta, o que viene a cargar en la gasolinera que está justo aquí enfrente. Y me gusta no escuchar la música de los vecinos, ni la señora de aquí arriba que le da por estar lavando los trastes a todas horas del día, ni el ruido del radio de mi mamá, eternamente prendido, que ahorita está allá, encerrado en el cuarto con ella.
Son momentos mágicos.
Y ahorita qué estoy haciendo? Pues escribo un rato, veo algunas imágenes en la computadora, escombro mi cuarto. Pero sobre todo, disfruto.
En las últimas semanas he tenido mucho trabajo, que me agobia bastante y absorbe prácticamente mi existencia. Por ello, las noches las paso tumbado durmiendo para a la mañana siguiente salir corriendo atolondrado para no llegar tarde aún cuando hayamos salido tarde la noche anterior. Pero en fin...Y ahorita, como tenemos este fin de semana largo, estoy aquí, descansando, arreglando cosas, siendo feliz un rato.
Sunday, April 30, 2006
Sunday, April 23, 2006
RPS 2 - Monica - Scarlett
—¿Qué decías, güey?
—Nada... —Mónica respondió, un poco revuelta en sus pensamientos—. Nada, que me hablaron de la agencia para un evento el martes. Van a hacer una comida en el Sheraton y ya sabes que en esas comidas siempre quieren niñas guapas.
—Ah... —Scarlett parecía sumergida en sus propios pensamientos.
—¿Quieres ir?
De pronto, Scarlett pareció salir de su mente de un vuelco. Preguntó:
—¿A la cena?
—No... bueno, es una comida... aunque siempre se alargan estas cosas... —Mónica, sentada en la jardinera de la Universidad, veía a la gente que iba y venía. Los chavos y las chavas, en grupitos, riendo a carcajadas y algunos maestros que, a paso apresurado, caminaban hacia sus clases, con papeles bajo el brazo. Y pensar que todo esto acabaría pronto...
Sin embargo, continuó la plática:
—Sí, güey. La neta yo no quiero ir, pero necesito la lana... estoy ahorrando todo lo que puedo.
—¿Ya metiste tus papeles de la beca?
—Sí, ayer los llevé en la mañana.
—¿Y cuándo te resuelven?
—Pues me dijeron que en uno o dos meses... Además, les tengo que llevar la carta de la universidad, que me avala como estudiante, y necesito llevarles mi proyecto de investigación ya terminado.
—Qué chido...
Scarlett jugueteaba con unas tiritas que colgaban de su bolsita, que tenía puesta sobre la piedra de la banca. Se respiraba un cierto aire de nostalgia en el ambiente. Todo se veía normal, la escuela, los chavos, los maestros... pero algo había cambiado. En ella. En los de su generación.
Sentía entre todos ellos una extraña sensación de calor, de fraternidad, de compañerismo que no había experimentado en toda la carrera más que con sus amigos, con Dulce (¿qué habrá sido de ella? le tengo que hablar), con el Moi... Pero ahora todo el grupo estaba más unido... bueno, los dos grupos. Angélica e Itzel iban y venían por todos lados, preparando la graduación —le habían enseñado la foto, de un salón en la Roma y de otro en el World Trade Center, pero no la convencían; ella quería algo más... chido—, las Spice habían dejado de estar tanto tiempo juntas, al contrario de a lo largo de toda la carrera, en la que siempre se las veía unidas en todos lados. Últimamente ellas también habían abierto su grupito a otras personas, y ora las veías con Oscar, René y sus amigos, ora con Hugo, Ulises y Susunaga —quién sabe de qué hablaría con ellos, pero en fin—, y hasta con ellas mismas, con Mónica y Scarlett. Tal vez todo era por la conciencia de que el fin estaba cerca, que éste era el último semestre para la mayoría —aunque algunos todavía debían francés o ella misma, Scarlett, tenía problemas con esa materia— y en diciembre se dirían todos adiós, para buscar nuevos rumbos en sus vidas.
Ella misma sentía temor por lo que vendría después. Ahorita estaba haciendo prácticas en el Instituto Mexicano del Petróleo y preparaba su tesis, su tirada era quedarse a trabajar ahí, pero no había nada seguro. Todo aquel mundo universitario lo veía con nostalgia, aunque, en realidad, nada hubiera cambiado. Lo que cambiaría serían ellos, todos, los de su generación. Saldrían, y no habrían de regresar jamás a la universidad. Toda una época de sus vidas estaba a punto de terminar. Y nadie podía saber lo que les deparaba el futuro...
Mónica, por su parte, estaba metiendo sus papeles para sacar una beca por Relaciones Exteriores. Traía un proyecto de investigación (¿sobre qué era? Sí, psicología de la persuasión, o el liderazgo, o algo así) y lo que quería meter en la Complutense de Madrid, a ver si se quedaba allá a estudiar. Además, repartía su tiempo entre la escuela y su trabajo como edecán —trabajo en el que ya llevaba algunos años y del que ya estaba un poco harta. Pero tenía la esperanza de que las cosas cambiaran ahora que terminara la universidad.
Pero tampoco ella podía estar segura de nada...
***
—Nada... —Mónica respondió, un poco revuelta en sus pensamientos—. Nada, que me hablaron de la agencia para un evento el martes. Van a hacer una comida en el Sheraton y ya sabes que en esas comidas siempre quieren niñas guapas.
—Ah... —Scarlett parecía sumergida en sus propios pensamientos.
—¿Quieres ir?
De pronto, Scarlett pareció salir de su mente de un vuelco. Preguntó:
—¿A la cena?
—No... bueno, es una comida... aunque siempre se alargan estas cosas... —Mónica, sentada en la jardinera de la Universidad, veía a la gente que iba y venía. Los chavos y las chavas, en grupitos, riendo a carcajadas y algunos maestros que, a paso apresurado, caminaban hacia sus clases, con papeles bajo el brazo. Y pensar que todo esto acabaría pronto...
Sin embargo, continuó la plática:
—Sí, güey. La neta yo no quiero ir, pero necesito la lana... estoy ahorrando todo lo que puedo.
—¿Ya metiste tus papeles de la beca?
—Sí, ayer los llevé en la mañana.
—¿Y cuándo te resuelven?
—Pues me dijeron que en uno o dos meses... Además, les tengo que llevar la carta de la universidad, que me avala como estudiante, y necesito llevarles mi proyecto de investigación ya terminado.
—Qué chido...
Scarlett jugueteaba con unas tiritas que colgaban de su bolsita, que tenía puesta sobre la piedra de la banca. Se respiraba un cierto aire de nostalgia en el ambiente. Todo se veía normal, la escuela, los chavos, los maestros... pero algo había cambiado. En ella. En los de su generación.
Sentía entre todos ellos una extraña sensación de calor, de fraternidad, de compañerismo que no había experimentado en toda la carrera más que con sus amigos, con Dulce (¿qué habrá sido de ella? le tengo que hablar), con el Moi... Pero ahora todo el grupo estaba más unido... bueno, los dos grupos. Angélica e Itzel iban y venían por todos lados, preparando la graduación —le habían enseñado la foto, de un salón en la Roma y de otro en el World Trade Center, pero no la convencían; ella quería algo más... chido—, las Spice habían dejado de estar tanto tiempo juntas, al contrario de a lo largo de toda la carrera, en la que siempre se las veía unidas en todos lados. Últimamente ellas también habían abierto su grupito a otras personas, y ora las veías con Oscar, René y sus amigos, ora con Hugo, Ulises y Susunaga —quién sabe de qué hablaría con ellos, pero en fin—, y hasta con ellas mismas, con Mónica y Scarlett. Tal vez todo era por la conciencia de que el fin estaba cerca, que éste era el último semestre para la mayoría —aunque algunos todavía debían francés o ella misma, Scarlett, tenía problemas con esa materia— y en diciembre se dirían todos adiós, para buscar nuevos rumbos en sus vidas.
Ella misma sentía temor por lo que vendría después. Ahorita estaba haciendo prácticas en el Instituto Mexicano del Petróleo y preparaba su tesis, su tirada era quedarse a trabajar ahí, pero no había nada seguro. Todo aquel mundo universitario lo veía con nostalgia, aunque, en realidad, nada hubiera cambiado. Lo que cambiaría serían ellos, todos, los de su generación. Saldrían, y no habrían de regresar jamás a la universidad. Toda una época de sus vidas estaba a punto de terminar. Y nadie podía saber lo que les deparaba el futuro...
Mónica, por su parte, estaba metiendo sus papeles para sacar una beca por Relaciones Exteriores. Traía un proyecto de investigación (¿sobre qué era? Sí, psicología de la persuasión, o el liderazgo, o algo así) y lo que quería meter en la Complutense de Madrid, a ver si se quedaba allá a estudiar. Además, repartía su tiempo entre la escuela y su trabajo como edecán —trabajo en el que ya llevaba algunos años y del que ya estaba un poco harta. Pero tenía la esperanza de que las cosas cambiaran ahora que terminara la universidad.
Pero tampoco ella podía estar segura de nada...
***
Saturday, April 22, 2006
Amber Valetta - Kate Moss
En estos días he estado trabajando mucho, he estado haciendo muchos fotomontajes, de estos deliciosos que me encantan, de lesbianizar imágenes que encuentro en internet.
Aquí, una de las modelos Amber Valetta y Kate Moss que siento que matchó perfecto!
Más en Flickr!
Aquí, una de las modelos Amber Valetta y Kate Moss que siento que matchó perfecto!
Más en Flickr!
RPS 1 - Mónica - Scarlett
Aquí voy a estar publicando esta historia, en capítulos, que he estado escribiendo desde hace tiempo y que aprecio tremendamente. Es una historia con personajes verdaderos, Mónica y Scarlett, dos amigas mías de la Universidad, y que yo pongo en una situación bastante interesante... lésbica.
Es lo que llamarían en este mundo literario un Real People Slash...
Lean y opinen!!!
--------
RPS Capítulo 1
—¡Hola, Moni! ¿Qué haces?
Scarlett se inclinó y saludó a Mónica con un beso en la mejilla.
—Nada, güey, que al rato tengo examen de Merca Integral y no he comido... ¡Tengo hambre...!
—Ah...
—¿Qué haces?
Scarlett dejó su mochilita en una de las bancas, a un lado de Mónica, y se inclinó viendo lo que ella tenía sobre la paleta en donde estaba sentada.
—Nada, güey, que el pinche Millán me pidió que le revisara unos trabajos y los quiere antes de las 6. —Alzó la mirada y vio a Scarlett. —¿A qué horas es tu examen?
—A las 7, pero... ay, tengo que comer algo.
—¿Te pido un favor? ¿Me puedes dictar esto?—le extendió la hoja a Scarlett, que se sentó a su lado, tomando la hoja y cruzando las piernas.
—¿Qué es?
—Es lo que les va a poner Millán en el examen de filosofía, uno de los becarios se lo bajó en Word, pero como es medio güey, me pidió que lo revisara. Y la neta tengo hueva. ¿Sí me dictas?
—Bueno...
—Anda, y te acompaño a comer algo después, y te ayudo con Merca.
—Va.
Y le comenzó a dictar el texto. Al hacerlo, apoyados sus codos sobre la paleta, Mónica iba palomeando aquí y allá en lo que tenía escrito en la hoja impresa. Estaba cansada y desvelada. El día anterior había tenido evento, una de esas fiestas de inauguración de no sé qué y la agencia le había llamado para que fuera a trabajar. Habían terminado tarde, y ahorita, la verdad, ya estaba “hasta el queque”. Apenas si escuchaba lo que le decía Scarlett, sus palabras llegaban hasta ella como un susurro, su mente estaba lejos, lejos.
De pronto, bajó de golpe la pluma que sostenía en la mano y la estrelló contra la paleta de la banca, poniéndose de pie.
—¿Sabes qué güey? Ya estoy hasta la madre. Le voy a llevar sus cosas a Millán y que se vaya a la chingada. Ya me harté de que nada más a mí me pone a trabajar y ahí tiene a todos esos becarios buenos-para-nada. Dámelo.
Le quitó la hoja a Scarlett de las manos, suavemente, y mientras la ponía con las demás hojas en la carpeta, espetó:
—Gracias, corazón...
La sangre se le subió a la cabeza de un golpe. Se ruborizó. ¿Qué acababa de decir???
Sin alzar la mirada, agarró las plumas y el folder y los metió en una carpeta, nerviosa. Sólo oyó la voz de Scarlett que le respondía...
—De nada, Moni...
...con un tono deliciosamente dulce... Le había escuchado ese tono antes, dulce, exquisito, deleitante, cuando se lo decía a alguien que le gustaba, o cuando se le declaró a Ulises ahí en el Centro de Comunicación... pero nunca se lo había escuchado diciéndoselo a ella...
Se preocupó.
¿Pero de qué se preocupaba?
—¿Querías algo de comer?—preguntó, sin alzar la mirada.
—Sí...
Tomó la carpeta con los brazos y, casi sin mirarla, le dijo a Scarlett:
—Pues vamos, pues.
***
Es lo que llamarían en este mundo literario un Real People Slash...
Lean y opinen!!!
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RPS Capítulo 1
—¡Hola, Moni! ¿Qué haces?
Scarlett se inclinó y saludó a Mónica con un beso en la mejilla.
—Nada, güey, que al rato tengo examen de Merca Integral y no he comido... ¡Tengo hambre...!
—Ah...
—¿Qué haces?
Scarlett dejó su mochilita en una de las bancas, a un lado de Mónica, y se inclinó viendo lo que ella tenía sobre la paleta en donde estaba sentada.
—Nada, güey, que el pinche Millán me pidió que le revisara unos trabajos y los quiere antes de las 6. —Alzó la mirada y vio a Scarlett. —¿A qué horas es tu examen?
—A las 7, pero... ay, tengo que comer algo.
—¿Te pido un favor? ¿Me puedes dictar esto?—le extendió la hoja a Scarlett, que se sentó a su lado, tomando la hoja y cruzando las piernas.
—¿Qué es?
—Es lo que les va a poner Millán en el examen de filosofía, uno de los becarios se lo bajó en Word, pero como es medio güey, me pidió que lo revisara. Y la neta tengo hueva. ¿Sí me dictas?
—Bueno...
—Anda, y te acompaño a comer algo después, y te ayudo con Merca.
—Va.
Y le comenzó a dictar el texto. Al hacerlo, apoyados sus codos sobre la paleta, Mónica iba palomeando aquí y allá en lo que tenía escrito en la hoja impresa. Estaba cansada y desvelada. El día anterior había tenido evento, una de esas fiestas de inauguración de no sé qué y la agencia le había llamado para que fuera a trabajar. Habían terminado tarde, y ahorita, la verdad, ya estaba “hasta el queque”. Apenas si escuchaba lo que le decía Scarlett, sus palabras llegaban hasta ella como un susurro, su mente estaba lejos, lejos.
De pronto, bajó de golpe la pluma que sostenía en la mano y la estrelló contra la paleta de la banca, poniéndose de pie.
—¿Sabes qué güey? Ya estoy hasta la madre. Le voy a llevar sus cosas a Millán y que se vaya a la chingada. Ya me harté de que nada más a mí me pone a trabajar y ahí tiene a todos esos becarios buenos-para-nada. Dámelo.
Le quitó la hoja a Scarlett de las manos, suavemente, y mientras la ponía con las demás hojas en la carpeta, espetó:
—Gracias, corazón...
La sangre se le subió a la cabeza de un golpe. Se ruborizó. ¿Qué acababa de decir???
Sin alzar la mirada, agarró las plumas y el folder y los metió en una carpeta, nerviosa. Sólo oyó la voz de Scarlett que le respondía...
—De nada, Moni...
...con un tono deliciosamente dulce... Le había escuchado ese tono antes, dulce, exquisito, deleitante, cuando se lo decía a alguien que le gustaba, o cuando se le declaró a Ulises ahí en el Centro de Comunicación... pero nunca se lo había escuchado diciéndoselo a ella...
Se preocupó.
¿Pero de qué se preocupaba?
—¿Querías algo de comer?—preguntó, sin alzar la mirada.
—Sí...
Tomó la carpeta con los brazos y, casi sin mirarla, le dijo a Scarlett:
—Pues vamos, pues.
***
Se borró todo
Coño, se me borró lo que había escrito. Ni modo.
Sólo díré que hace tiempo que no escribía y que poco a poco iré subiendo aquí cosas que he estado trabajando en estos días de ausencia.
Sólo díré que hace tiempo que no escribía y que poco a poco iré subiendo aquí cosas que he estado trabajando en estos días de ausencia.
Tuesday, February 28, 2006
Tranquila preocupación
El día ha estado tranquilo, tranquilo en exceso. El día de hoy no he hecho prácticamente nada. No me puedo quejar, por que en cambio sí he avanzado muchos niveles en el juego que estoy jugando, el de Mario bros en el emulador de Nintendo 64 que bajamos en la oficina.
Me preocupa la situación de mi madre. En todo este tiempo desde que salí de la universidad había estado teniendo problemas económicos, principalmente debido a Gandhi, que con sus precios sumamente bajos le ha dado en la torre a toda la industria del libro, mi madre incluída.
Pero a pesar de ello, había ido sobreviviendo. Ahorita, sin embargo, la situación parece estar peor. Tanto, que el fin de semana pasado (cuando me fui a Puebla, me dijo que se preocupó mucho porque tenía cien pesos en el bolsillo, sin modo alguno para comunicarse conmigo o moverse en caso de que no llegara yo). Esto me preocupa demasiado.
Ella estaba trabajando en la escuela de decoración, llevando sus libros a vender con las alumnas del lugar. Pero, ya harta de que le estuvieran cobrando renta hasta por las veces que no iba (aparte de que harta del carácter del dueño y la señora Yolanda y el hecho de que casi no vendía), decidió salirse de ahí y retomar su tren de vida normal, salir todos los días a trabajar, recorrer la ciudad, visitar clientes y todo eso.
Pero hasta el momento no le ha resultado como esperaba y se las ha estado viendo negras.
Me preocupa la situación de mi madre. En todo este tiempo desde que salí de la universidad había estado teniendo problemas económicos, principalmente debido a Gandhi, que con sus precios sumamente bajos le ha dado en la torre a toda la industria del libro, mi madre incluída.
Pero a pesar de ello, había ido sobreviviendo. Ahorita, sin embargo, la situación parece estar peor. Tanto, que el fin de semana pasado (cuando me fui a Puebla, me dijo que se preocupó mucho porque tenía cien pesos en el bolsillo, sin modo alguno para comunicarse conmigo o moverse en caso de que no llegara yo). Esto me preocupa demasiado.
Ella estaba trabajando en la escuela de decoración, llevando sus libros a vender con las alumnas del lugar. Pero, ya harta de que le estuvieran cobrando renta hasta por las veces que no iba (aparte de que harta del carácter del dueño y la señora Yolanda y el hecho de que casi no vendía), decidió salirse de ahí y retomar su tren de vida normal, salir todos los días a trabajar, recorrer la ciudad, visitar clientes y todo eso.
Pero hasta el momento no le ha resultado como esperaba y se las ha estado viendo negras.
Mañana pago mi título.
Mañana pago mi título. Bueno, tal vez no mañana mismo, pero ya debe de ser esta quincena que mañana comienza.
Tiene 5 años que salí de la universidad. Tal vez no cinco, pero sí ya hace un buen rato. Pagar el título representa para mi el fin de una etapa que no me resigno a dar por muerta: la etapa universitaria, la etapa estudiantil, esa que fue mi vida toda.
Ahorita estoy haciendo planes. Estoy leyendo sobre becas y evaluando las cosas. Me desanima un poco el hecho de que conozco a varios que tienen el título de doctores y andan desempleados, pero creo que no me debe importar mucho: cada persona es una vida y ya muchas veces me ha pasado que me dicen que tal o cual cosa va a estar increíblemente pesada o difícil, me muero de miedo y ya que llego veo que no era para tanto... Por eso ya debiera haberme acostumbrado a eso, pero díganle a mi mente que funcione de otra manera...
Acabo de leer que una chava que conocía de titán acaba de ser aceptada por una universidad de Argentina, a donde se va a ir a estudiar. En realidad no sé qué va a estudiar, pero creo que importa poco. No me llevé yo muy bien con ella cuando trabajé en titán, pero sí me pone a pensar el hecho de saber que se va a ir.
También otra amiga a la que quiero mucho se va a ir al extranjero, a España, a estudiar algo de administración de empresas deportivas. Yo mismo siento como un buen símbolo de progreso el estar estudiando, aún cuando ya se esté en un trabajo formal, y el estudiar en el extranjero con mayor razón.
Pero me preocupan varias cosas: irme a estudiar al extranjero representa una experiencia sumamente grata, y de un aprendizaje excepcional; sin embargo, creo que tiene que ser algo ligado con lo que uno desea hacer, y yo creo que en este momento no sé mucho qué podría estudiar que me fuera a servir después. Y es que no he encontrado la forma de hacer dinero de lo que me gusta.
O bueno, tal vez sí sé como hacer dinero (o cómo se hace en esta profesión) pero no lo he conseguido.
Y eso me inquieta de manera terrible. Espero que ahora en el IFAL voy a poder ir encontrando un poco mi camino. Tal vez estar estudiando ahí me aclare un poco el panorama, que por el momento sigo viéndolo extraño.
Veremos qué pasa...
Tiene 5 años que salí de la universidad. Tal vez no cinco, pero sí ya hace un buen rato. Pagar el título representa para mi el fin de una etapa que no me resigno a dar por muerta: la etapa universitaria, la etapa estudiantil, esa que fue mi vida toda.
Ahorita estoy haciendo planes. Estoy leyendo sobre becas y evaluando las cosas. Me desanima un poco el hecho de que conozco a varios que tienen el título de doctores y andan desempleados, pero creo que no me debe importar mucho: cada persona es una vida y ya muchas veces me ha pasado que me dicen que tal o cual cosa va a estar increíblemente pesada o difícil, me muero de miedo y ya que llego veo que no era para tanto... Por eso ya debiera haberme acostumbrado a eso, pero díganle a mi mente que funcione de otra manera...
Acabo de leer que una chava que conocía de titán acaba de ser aceptada por una universidad de Argentina, a donde se va a ir a estudiar. En realidad no sé qué va a estudiar, pero creo que importa poco. No me llevé yo muy bien con ella cuando trabajé en titán, pero sí me pone a pensar el hecho de saber que se va a ir.
También otra amiga a la que quiero mucho se va a ir al extranjero, a España, a estudiar algo de administración de empresas deportivas. Yo mismo siento como un buen símbolo de progreso el estar estudiando, aún cuando ya se esté en un trabajo formal, y el estudiar en el extranjero con mayor razón.
Pero me preocupan varias cosas: irme a estudiar al extranjero representa una experiencia sumamente grata, y de un aprendizaje excepcional; sin embargo, creo que tiene que ser algo ligado con lo que uno desea hacer, y yo creo que en este momento no sé mucho qué podría estudiar que me fuera a servir después. Y es que no he encontrado la forma de hacer dinero de lo que me gusta.
O bueno, tal vez sí sé como hacer dinero (o cómo se hace en esta profesión) pero no lo he conseguido.
Y eso me inquieta de manera terrible. Espero que ahora en el IFAL voy a poder ir encontrando un poco mi camino. Tal vez estar estudiando ahí me aclare un poco el panorama, que por el momento sigo viéndolo extraño.
Veremos qué pasa...
Sunday, February 26, 2006
Barbarella Charlize
Soy un gran fan del mundo homosexual. Muchos dicen que yo mismo lo soy. Pero una cosa que me enloquece del mismo es el mundo lesbi, ése que dicen que tanto les encanta a los heterosexuales -y prueba de que no soy gay, aunque uno nunca sabe-.
Y una de las cosas más deliciosas que he encontrado en mis exploraciones por este mundo es el de imaginar juntas a dos mujeres famosas conocidas o personajes de ficción.
Juntas emocional y sexualmente hablando.
Aunque no me gustan mucho las descripciones de sexo entre mujeres, sí me vuelven completamente loco las insinuaciones y cuestiones emocionales que me gusta imaginar que hay entre ellas.
Y por eso es que no solo me gusta imaginarlas, sino tambien visualizarlas, y por eso he hecho muchos "slashes" en photoshop, con fotos de estas famosas acercandose de maneras -muy agradables...
Les pongo esta foto como muestra, de Charlize Theron y Jane Fonda -en la época de Barbarella-.
Espero que me visiten en Flickr, una página que recomiendo ampliamente y me dejen sus comentarios.
Saludos a todos.
Y una de las cosas más deliciosas que he encontrado en mis exploraciones por este mundo es el de imaginar juntas a dos mujeres famosas conocidas o personajes de ficción.
Juntas emocional y sexualmente hablando.
Aunque no me gustan mucho las descripciones de sexo entre mujeres, sí me vuelven completamente loco las insinuaciones y cuestiones emocionales que me gusta imaginar que hay entre ellas.
Y por eso es que no solo me gusta imaginarlas, sino tambien visualizarlas, y por eso he hecho muchos "slashes" en photoshop, con fotos de estas famosas acercandose de maneras -muy agradables...
Les pongo esta foto como muestra, de Charlize Theron y Jane Fonda -en la época de Barbarella-.
Espero que me visiten en Flickr, una página que recomiendo ampliamente y me dejen sus comentarios.
Saludos a todos.
Comienzan las exploraciones
25 de febrero
dicen por ahí que cuando uno ya no tiene claros los objetivos de su vida, comienza a viajar. Como para corroborarlo, he comenzado a viajar.
Mi primer visita fue a la ciudad de Puebla, donde me encuentro ahorita, en un café, en la terminal, esperando a que salga mi autobús, mientras escucho la plática de dos fulanos que parecen discutir sobre la guerra de precios que se está dando ahorita para viajar al DF... Cada quien con sus pleitos...
Todo comenzó ayer, cuando deambulaba por la ciudad, después de salir de mi clase de francés. Estaba aburrido, tratando de encontrar una actividad que hacer. No quería regresar a casa y dedicarme a navegar por internet, sin rumbo fijo, ni tampoco quería irme a algún lado a perder el tiempo -y el dinero- de manera tonta, en alguna actividad que sólo me hiciera literalmente matar el tiempo, sin que me dejara algo o me fuera de algún provecho. Justo lo que quiero son experiencias significativas, que me den algún sentido. Pensando en eso, se me vino a la mente la loca idea de venirme a puebla así nomás, con lo que trajera puesto y con lo mucho o poco que llevara en mi mochila. Ya viajé una vez así a Taxco y ahora tuve ganas de repetir la experiencia así que tomé mis cosas, tomé el metro y me fuí hacia la terminal.
El destino suele ayudar las personas que quieren que éste los ayude: cuando llegué a la terminal me di cuenta de que los boletos de ADO estaban sorprendentemente baratos. -Vaya que sale barato viajar fuera de temporada, pensé, pero no, era cosa de una promoción que tenían los de ADO, por aniversario o alguna cosa por el estilo. Aprovechando pues la promoción, compré los boletos y un rato después abordé el autobús.
A la mejor me aloco y me decido a viajar cada fin de semana, ¡no conozco nada de este país!
La última vez que vine a puebla fue cuando me mandaron de Brain, para ayudar en la organización de una de las sesiones de Coca -CoIa, y me di cuenta que es una ciudad que está progresando mucho. Ya no es aquella ciudad que le rendía honor a su nombre: una ciudad pueblerina. A Io mejor era porque yo antes sólo había venido al centro histórico y por eso me había hecho una imagen muy estereotipada de la ciudad, como una ciudad provinciana. Pero si lo fue alguna vez, ya no más: ahora está poblada de centros comerciales, tiendas departamentales, universidades de primer nivel, hoteles de igual magnitud, etc.
Y ahora que regresé confirmé ésta renovada visión.
Otra cosa que me impresionó mucho aquella vez fue la invasión de los cafecitos tipo europeos -parisinos- en el centro histórico, que le dan un aire muy rico a la ciudad.
Todo esto contribuye a modificar la imagen que tengo de esa ciudad.
----------------
Llegué al hotel y entré en mi habitación. El hotel lo reservé de una manera muy curiosa, en la misma terminal, y no estaba muy bonito que digamos, pero estaba aceptable. Tenía cable y agua caliente. Me di un baño y tomé el directorio para ver si encontraba la sección de "masajes" a domicilio.
Hace un rato que en la ciudad de méxico descubrí y decidí explorar el mundo de los masajes que aparecen anunciados en los periódicos. Hasta ahora no he ido a ninguna "clínica" de "masajes", pero sí he llamado para preguntar por los servicios y he explorado por fuera los sitios donde los dan para conocer el tipo de lugares que son. Pero me vi muy tentado a continuar explorando este mundo acá en puebla, donde ya tenía todo lo que se necesitaba: una habitación de hotel, los teléfonos y dinero. Lo único que me preocupaba era que en este hotel no se aceptaran este tipo de conductas y me fueran a correr o algo.
Indeciso, tomé la llave de la habitación y me salí a la calle a despejar la duda y de paso explorar un poco el rumbo.
Explorar. Sexualmente hablando.
No sé, tomaría un taxi y le preguntaría de un lugar donde pudiera uno encontrar una chica, o tal vez compraría el periódico para saber de los lugares de masajes o tener los números de más chicas a las que pudiera
alquilar.
Sí, eso haría.
Pero ustedes se enterarán otro día, ya que es todo lo que por hoy voy a publicar.
Saludos!
dicen por ahí que cuando uno ya no tiene claros los objetivos de su vida, comienza a viajar. Como para corroborarlo, he comenzado a viajar.
Mi primer visita fue a la ciudad de Puebla, donde me encuentro ahorita, en un café, en la terminal, esperando a que salga mi autobús, mientras escucho la plática de dos fulanos que parecen discutir sobre la guerra de precios que se está dando ahorita para viajar al DF... Cada quien con sus pleitos...
Todo comenzó ayer, cuando deambulaba por la ciudad, después de salir de mi clase de francés. Estaba aburrido, tratando de encontrar una actividad que hacer. No quería regresar a casa y dedicarme a navegar por internet, sin rumbo fijo, ni tampoco quería irme a algún lado a perder el tiempo -y el dinero- de manera tonta, en alguna actividad que sólo me hiciera literalmente matar el tiempo, sin que me dejara algo o me fuera de algún provecho. Justo lo que quiero son experiencias significativas, que me den algún sentido. Pensando en eso, se me vino a la mente la loca idea de venirme a puebla así nomás, con lo que trajera puesto y con lo mucho o poco que llevara en mi mochila. Ya viajé una vez así a Taxco y ahora tuve ganas de repetir la experiencia así que tomé mis cosas, tomé el metro y me fuí hacia la terminal.
El destino suele ayudar las personas que quieren que éste los ayude: cuando llegué a la terminal me di cuenta de que los boletos de ADO estaban sorprendentemente baratos. -Vaya que sale barato viajar fuera de temporada, pensé, pero no, era cosa de una promoción que tenían los de ADO, por aniversario o alguna cosa por el estilo. Aprovechando pues la promoción, compré los boletos y un rato después abordé el autobús.
A la mejor me aloco y me decido a viajar cada fin de semana, ¡no conozco nada de este país!
La última vez que vine a puebla fue cuando me mandaron de Brain, para ayudar en la organización de una de las sesiones de Coca -CoIa, y me di cuenta que es una ciudad que está progresando mucho. Ya no es aquella ciudad que le rendía honor a su nombre: una ciudad pueblerina. A Io mejor era porque yo antes sólo había venido al centro histórico y por eso me había hecho una imagen muy estereotipada de la ciudad, como una ciudad provinciana. Pero si lo fue alguna vez, ya no más: ahora está poblada de centros comerciales, tiendas departamentales, universidades de primer nivel, hoteles de igual magnitud, etc.
Y ahora que regresé confirmé ésta renovada visión.
Otra cosa que me impresionó mucho aquella vez fue la invasión de los cafecitos tipo europeos -parisinos- en el centro histórico, que le dan un aire muy rico a la ciudad.
Todo esto contribuye a modificar la imagen que tengo de esa ciudad.
----------------
Llegué al hotel y entré en mi habitación. El hotel lo reservé de una manera muy curiosa, en la misma terminal, y no estaba muy bonito que digamos, pero estaba aceptable. Tenía cable y agua caliente. Me di un baño y tomé el directorio para ver si encontraba la sección de "masajes" a domicilio.
Hace un rato que en la ciudad de méxico descubrí y decidí explorar el mundo de los masajes que aparecen anunciados en los periódicos. Hasta ahora no he ido a ninguna "clínica" de "masajes", pero sí he llamado para preguntar por los servicios y he explorado por fuera los sitios donde los dan para conocer el tipo de lugares que son. Pero me vi muy tentado a continuar explorando este mundo acá en puebla, donde ya tenía todo lo que se necesitaba: una habitación de hotel, los teléfonos y dinero. Lo único que me preocupaba era que en este hotel no se aceptaran este tipo de conductas y me fueran a correr o algo.
Indeciso, tomé la llave de la habitación y me salí a la calle a despejar la duda y de paso explorar un poco el rumbo.
Explorar. Sexualmente hablando.
No sé, tomaría un taxi y le preguntaría de un lugar donde pudiera uno encontrar una chica, o tal vez compraría el periódico para saber de los lugares de masajes o tener los números de más chicas a las que pudiera
alquilar.
Sí, eso haría.
Pero ustedes se enterarán otro día, ya que es todo lo que por hoy voy a publicar.
Saludos!
Hola a todos
Hola a todos
Este es el segundo blog que comienzo y espero que ahora sí pueda darle seguimiento. Antes había creado uno en Hi5, pero desde que no tengo internet en la oficina no lo he podido continuar. Ahora ya tengo internet de nuevo allá, y también acá en la casa, pero preferí crear un blog completo, en esta página, como el de tantas personas que he visto.
Y como me compré hace poco una palm, puedo ponerme ahora sí a escribir mucho estando en la calle (como siempre hacía, en la era pre-palm), pudiendo subir todo aquí sin capturarlo. Y es que me da mucha flojera escribir algo en papel y luego capturarlo, o escribir mi vida y obra en el teclado de una computadora.
Así que a partir de ahora voy a empezar a subir aquí algunas de mis exploraciones por este mundo y espero que ustedes, si es que alguno me lee, me manden sus comentarios a este blog.
Saludos a todos!
Este es el segundo blog que comienzo y espero que ahora sí pueda darle seguimiento. Antes había creado uno en Hi5, pero desde que no tengo internet en la oficina no lo he podido continuar. Ahora ya tengo internet de nuevo allá, y también acá en la casa, pero preferí crear un blog completo, en esta página, como el de tantas personas que he visto.
Y como me compré hace poco una palm, puedo ponerme ahora sí a escribir mucho estando en la calle (como siempre hacía, en la era pre-palm), pudiendo subir todo aquí sin capturarlo. Y es que me da mucha flojera escribir algo en papel y luego capturarlo, o escribir mi vida y obra en el teclado de una computadora.
Así que a partir de ahora voy a empezar a subir aquí algunas de mis exploraciones por este mundo y espero que ustedes, si es que alguno me lee, me manden sus comentarios a este blog.
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